viernes, 30 de junio de 2017

Creepypasta: Marie the skinwalker

Rachel, la dulce madre de Anie y la maravillosa esposa de John, se encontraba en la cocina preparando el almuerzo para el picnic, mientras que su marido llevaba lo necesario al coche de familia que iban preparando para la pequeña escapada del fin de semana. Aunque a los tres les gustaba ir al bosque y disfrutar de la naturaleza, sobretodo Anie, éste no era un lujo que se pudieran permitir siempre ya que John siempre trabajaba en la oficina y Anie se encontraba en la escuela. Sin embargo, ese fin de semana el padre libraba del trabajo, y Anie obviamente no tenía clases, así que decidieron aprovecharlo en hacer lo que más les gustaba.
Cuando ya estuvo todo listo, lo empacaron todo en el coche y se marcharon a un bosque que estaba a unos pocos kilómetros de ahí, aparcando el coche a un lado de la carretera. Era frondoso, con unos árboles enormes, y una vegetación abundante y viva. Los pájaros cantaban alegremente y las flores eran hermosas. Anie y su familia caminaron un rato hasta encontrar el lugar perfecto para asentarse: un pequeño claro con un río que había cerca. El hoyo con madera quemada que había en el centro daba a entender que habían personas que también habían elegido ese lugar previamente.
-Creo que este será un buen lugar. ¿Qué os parece? -Preguntó Jhon.
-Es estupendo.- Contestó Rachel, mientras dejaba las pesadas mochilas apoyadas en un tocón que había cerca.
Anie, sin embargo, ignoró la pregunta de su padre. Ella tenía la mirada fija en unas manchas rojizas que estaban salpicadas en uno de los árboles que rodeaban el claro y el piso cerca de éste. Su madre notó esto y calmó a la niña:
-No te preocupes. Seguramente es de algún animal o un accidente de alguna de las personas que estaban aquí antes. No pasa nada.-Le dijo sin darle importancia, tratando de tranquilizar a la pequeña. Anie sonrió, y gracias a su madre, se quitó ese pensamiento de la cabeza.
-¿Puedo ir a recoger flores y bayas mamá?-Preguntó dulcemente la niña.
-¡Claro! Pero no te alejes mucho. Pronto terminaremos de colocar la tienda de campaña y la cena.-Advirtió Rachel.
Anie le dió un beso en la mejilla y se fue corriendo entre los árboles. Paseó durante un buen rato, aunque de vez en cuando se paraba a tomar las flores que veía, las cuales guardaba en su mochila, junto a los arándanos y bayas que también encontraba, junto alguna que otra seta. También se dedicaba a perseguir mariposas, alimentar a las ardillas y observar a los pájaros.

Hasta que en un momento percató cuenta de que se había perdido.
Miró hacia la derecha, luego a la izquierda. Se dio la vuelta y buscó con la mirada alguna pista que le recordara por qué lugar había venido, pero fue en vano. Intentó correr, pero lo único que consiguió fue adentrarse más en el bosque y perderse más, y encima había empezado a oscurecer. Anie estaba asustada y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, hasta que oyó una rama romperse detrás suya.
Anie se encontraba paralizada del miedo, no quería girarse. Algo en su mente le decía que lo que había detrás de ella no era humano. Sin embargo, la curiosidad le pudo: Anie comenzó a girar lentamente la cabeza, hasta que logró ver, entre los árboles, en aquel rincón oscuro, una figura alta, con unos ojos brillantes. Anie no quiso quedarse ni un segundo más ahí, así que al instante echó a correr entre los árboles. Podía sentir cómo el corazón se le salía del pecho por el terror, y sus pies parecían no tocar el suelo. Sin embargo, podía oír cómo aquella bestia la perseguía por las pisadas que iban detrás. Las ramas de los árboles arañaban a la pobre niña haciéndole cortes superficiales en la cara y en los brazos, pero no le importaba, prefería no ser atrapada por lo que sea que la estuviera persiguiendo. Pudo oír cómo aquella cosa casi la alcanzaba, y notó algo afilado cortando su piel formando una profunda herida en el hombro izquierdo antes de caer y rodar por una pequeña colina. Se golpeó el cuerpo con las rocas y los árboles, por lo que le costó levantarse, pero se percató de que el monstruo ya no le seguía, sólo se quedó ahí, observándola desde lo alto.
-¡Anie!- Fue la voz de Rachel, llamando a su pequeña. En ese momento, Anie volteó la cabeza y observó que se encontraba justo al lado del campamento que montaron sus padres. Anie se sintió aliviada hasta que recordó a la criatura que intentó atraparla. Giró de nuevo su cabeza, pero ya no estaba ahí.
-¡Anie! ¿Dónde estabas? ¡Nos tenías preocupados! Te llamamos varias veces e incluso intentamos buscarte, pero no te encontrábamos.-Dijo su madre mientras corrió y abrazó desconsoladamente a su hija. Anie la abrazó de vuelta.
-Lo siento mucho, mamá. Me perdí...y no sabía cómo volver...-Anie pensó en la figura aterradora que vio. ¿Debería contárselo a sus padres? No, la tomarían por loca, o pensarían que fue su imaginación. Entonces, Anie decidió contar una pequeña mentira.-...y luego me perdí. Traté de volver, pero no encontraba el camino de vuelta, así que corrí y me tropecé por aquella colina.-Les explicó con lágrimas en los ojos.
-Deberías tener más cuidado Anie. Te dijimos que no te fueras muy lejos.-Le regañó John con un suspiro.
-Ven, vamos a comer. Ya tenemos todo listo.-Tranquilizó la madre a Anie, mientras la tomaba de la mano. La niña sonrió levemente, aunque luego recordó que iban a pasar ahí la noche, y su rostro se apagó de nuevo. No quería pensar que estaría durmiendo en aquel bosque estando vulnerable a la bestia que vio antes. ¿Pero qué podía hacer? Sus padres no se irían si la niña les dijera que vió un monstruo en el bosque, por lo que tuvo que aguantar y esperar a que no ocurriera nada aquella noche.
Esos pensamientos se fueron luego de que Anie cenara con sus padres mientras hablaban y hacían bromas. Asaron malvaviscos en el fuego y todo parecía estar tranquilo, hasta que Anie, por curiosidad, dirigió su mirada a un lado del claro.
Ahí, en la oscuridad, pudo divisar la misma figura alta y con ojos brillantes que la persiguió. Su rostro se paralizó del miedo, hasta que sus padres lo notaron.
-Cariño, ¿te ocurre algo?-Preguntó su madre, preocupada.
Anie apartó la mirada y miró a su madre con una sonrisa.
-Si, no pasa nada. ¡Hoy recogí muchas flores y frutas del bosque!-Contestó Anie para cambiar de tema.
-¡Eso es estupendo! ¿Podemos verlas?-Dijo Rachel al ver cómo se le iluminaba el rostro a su hija. Mientras Anie mostraba su colección, notó que John buscaba algo con la mirada entre los árboles, en vano aparentemente. Después de una larga charla sobre qué bayas eran comestibles y cuáles no, decidieron irse los tres a dormir a la tienda de campaña. La niña preguntó a sus padres si podía sacar su linterna, para sentirse más segura, y sus padres aceptaron sabiendo cómo era. Se pusieron el pijama y se fueron a dormir.
Anie, sin embargo, no se sentía tranquila aquella noche, y siendo ligera de sueño, se despertó al instante cuando escuchó el aullido de un lobo. Tomó su linterna, y estaba a punto de encenderla cuando un ruido a fuera de la tienda hizo que se le helara la sangre: había algo rebuscando entre las mochilas y los objetos personales. Anie se levantó con cautela, mientras tenía agarrada la linterna. Posó una mano sobre la tela que cubría la entrada de la tienda, y la apartó un poco. Pudo ver de nuevo la sombra de la criatura, pero no divisaba ninguna característica especial. Estaba de espaldas.
Hasta que se giró rápidamente y Anie apretó el botón de la linterna por accidente, deslumbrando al monstruo. En ese instante, pudo verlo con claridad: una figura alta y humanoide, cubierta de pelo, y con características similarse a las de un lobo. El pelaje era de colores dorados y amarillos. Sus ojos eran marrones, que hacían contraste con las afiladas fauces y las enormes, afiladas garras de sus manos. También parecía tener una de sus prendas en la boca. Pero lo que más le llamó la atención fue el lazo negro que portaba en una de sus puntiagudas orejas. Ese lazo se le hizo familiar.
Fue en ese instante, que a Anie le pareció una eternidad, donde pudo divisar aquellos detalles, antes de que la bestia emitiera un sonido similar entre un grito y un aullido feral, mientras se tapaba los ojos. La pequeña niña gritó del horror al mismo tiempo y los padres se despertaron sobresaltados. Rachel tomó a su hija inmediatamente en sus brazos, mientras que John sacó una pistola de debajo de su almohada y salió afuera a ver qué era lo que asustó a su pequeña. Pero no había nada ahí. Nada salvo los objetos personales de la familia, y unas pisadas que no coincidían con las de ningún animal de la zona. Tampoco estaba la prenda de la niña así que se pensó que se lo habían llevado. Anie sollozaba entre los brazos de su madre, mientras que ésta trataba de calmarla de nuevo, pero era imposible.
-Nos vamos ahora.- Inquirió el padre. Empezó a recoger las cosas personales de la familia.
-Pero...es de madrugada. ¡No podemos guiarnos ni ver por donde pisamos! Nos podríamos perder.-Protestó Rachel.
-Pues yo no pienso quedarme ni un minuto más, sobretodo arriesgando la vida de Anie. Tengo la pistola cargada, por si ocurre algo, y tenemos las linternas y el mapa.-Dijo el padre. Rachel terminó aceptando, pensando en qué sería lo mejor para la seguridad de Anie. Terminaron de empacar las cosas y se pusieron en marcha. Todo estaba completamente oscuro salvo por las luces de las linternas. Durante el camino no ocurrió nada, salvo el sentirse aterrorizados y observados desde los árboles. Finalmente llegaron al coche, colocaron las mochilas en el maletero, se subieron al vehículo y empezaron a conducir. Los padres por fin podrían respirar tranquilos. Pero Anie aún no se sentía fuera del peligro. Algo en ella le decía que todo aquello no había terminado aún.
De pronto, en mitad del camino, sin que nadie lo esperase, vieron cómo el cadáver de un venado voló contra el capó del coche, haciendo que descarrilaran y chocaran contra un árbol. Lo único que pudo ver Anie antes de perder la consciencia, fue a la criatura acercándose lentamente desde el bosque por la ventanilla de su lado.
Al día siguiente despertó Anie en una de las camillas del hospital, con una enfermera al lado.
-¿Qué pasó?-Fue la primera pregunta que formuló Anie a la enfermera. Trató de incorporarse, pero le dolía todo el cuerpo. La enfermera la ayudó a recostarse de nuevo.
-Ten cuidado, tienes que descansar. Has tenido un accidente y estás recuperándote.-Le contestó amablemente la enfermera.
-¿Y mis padres?-Preguntó Anie de nuevo. A la enfermera se le apagó la mirada.
-Le diré al médico que has despertado y llamaremos a tus familiares. ¿De acuerdo?- Sonrió la mujer y se fue rápidamente de la habitación. Anie no entendía nada: ¿dónde estaban sus padres? Entonces, recordó lo sucedido en la acampada, y se levantó la manga del hombro izquierdo: ahí estaba la cicatriz del monstruo. No había sido un sueño, al parecer.
Pocas horas después, entraron al cuarto sus tío y su tía, abrazando a la pequeña y diciéndole que todo iba a salir bien. Pero Anie siguió insistiendo en preguntar dónde estaban sus padres.Al final le contaron la verdad: habían desaparecido.
Después de que el coche se estrellara, unas horas después un conductor llamó a la policía tras ver el coche estrellado. Cuando los agentes llegaron a la escena, sólo encontraron a la niña. Interrogaron al conductor, pero no sabía nada. Después de que la sacaran del coche, la llevaron inmediatamente a urgencias, donde la curaron. Llamaron inmediatamente a los familiares más cercanos y se les explicó la situación. Tras escuchar esto, Anie rompió a llorar.
Después de varios días en los que la pequeña tardó en recuperarse y mudarse a la casa de sus tíos, comenzó a ir de nuevo a la escuela junto a su primo.
El primer día, cuando ya llegó la última hora y tocó la campana, antes de irse a su nueva casa, notó que alguien le tocó el hombro izquierdo con suavidad. Anie se volteó y se encontró con una de sus compañeras de clase, Marie. Una chica de ojos marrones y cabello rubio. Tenía algo en la mano.
-Me encontré esto cerca de mi casa, ¿es tuyo por casualidad?-Preguntó Marie.
Se trataba de la prenda de ropa que había perdido. La misma prenda que se llevó aquella horrible criatura. Anie entonces notó el listón que llevaba su compañera en el pelo y sus ojos se llenaron de miedo.
Fue entonces cuando entendió porqué le resultaba tan familiar aquel lazo en la oreja del monstruo. Retrocedió unos pasos antes de caer al suelo y gritar de horror.

sábado, 17 de agosto de 2013

Creepypasta: mi mejor amigo Sonrisas

Aquí os dejo mi tercer creepypasta,espero que os guste.A lo mejor os suene un poco a una creepypasta que se llama ''El señor Bocón'',puesto que esa creepy me inspiró :3.En fin,empecemos:

''Mi nombre es Elena.Tengo 14 años,y desde hace un tiempo me mude a la casa en la que vivo ahora.Ahora mismo estoy escribiendo esto desde el armario de mi cuarto,y si esa cosa me encuentra,sólo espero que quien lea esto tenga mucho cuidado,y que abandone la casa lo más rápido que pueda.Si tú,mi estimado lector,ya has abandonado la casa,y consideras que ya estas seguro,me temo que he de decirte que nunca estarás seguro,porque en el primer momento en el que pusístes un pie en esa casa,él ya estará probablemente esperándote en tu hogar.Bien,ahora te contaré mi historia,desde el principio,para que lo entiendas todo un poco más: acababa de mudarme a la casa en la que estuvístes ahora.No estaba muy emocionada al principio,pero me conformaba.Tenía 10 años cuando ocurrió esto.Era una casa espaciosa,amueblada,limpia...la típica casa de siempre,no muy diferente a la mía.Me instalé en mi cuarto: saqué mis cosas,coloqué el ordenador,ordené mi ropa en el armario...hasta ahí todo iba bien.Empezó cuando cayó la noche: cuando terminé de cenar,y me preparé para ir a la cama,una voz en mi cabeza me dijo que abriese el armario,como un susurro.No le di mucha importancia,pero no la ignoré,porque soy muy curiosa.Al abrir el armario,casi me caigo al suelo.Me quedé paralizada,estaba asustada,se me podía notar el miedo en mis ojos,pero no podía moverme.En frente de mi,había una criatura que tenia la cabeza con la forma de una bola de humo negro,ojos grandes humanos y una sonrisa larga y con muchos dientes.Tenía un cuerpo de animal,como el de un perro,pero sin una cola.Tampoco tenía un cuello,era como si se lo hubiesen cortado,porque pude observar que,donde debía de estarlo,se podía encontrar la carne y el hueso del cuello.Esa cosa me miraba fijamente cuando me dijo con una voz un poco chillona,pero profunda:

-Mi nombre es Sonrisas.Y vamos a ser muy buenos amigos.

Yo pensé que esa cosa estaba de broma.O si estaba soñando.Si,eso debía ser.Estaba soñando,y a lo mejor estaba teniendo un sueño lúcido.Iba a pellizcarme el brazo para despertarme,cuando aquella cosa me habló de nuevo:

-No,no es una broma ni un sueño lúcido,si es lo que estabas pensando.Soy real,aunque no lo creas.Sé que estás asustada,pero no te haré daño...si cumples con unos requisitos,claro.-Dijo ese tal Sonrisas,con su horrible voz.

-No,no eres real.Eso sería imposible.Además,¿Qué me harías tú si me negase a cumplir esos requisitos?-Dije yo,intentando ocultar mi miedo,en vano.

-Te puedo asegurar que soy real,pero te dolería si te lo mostrase.Y lo que podría hacer sería arrancarte tu cara y tus venas para comérmelas.¿Qué me dices,''amiga''?-Me contestó.

Apreté mi mano formando un puño,tanto que me hice una herida con una uña,pero no me dolía.Le dije que me lo pensaría,después de todo,me despertaría al día siguiente.Sonrisas pareció dudar un poco,pero al final acabo accediendo.
Me desperté por la mañana,y me pegué tal susto que casi me caigo de la cama.Estaba confusa,y no sabia si reír o llorar: tenía la herida en la mano.No sabía cómo actuar,estaba paralizada.Oí a mi madre decir mi nombre,para que fuese a desayunar.Bajé con prisa,y me encontré con unos gofres en la mesa del comedor.Me senté y empecé a comer.¿Le diría a mis padres lo que había sucedido?probablemente no.Tenía un mal presentimiento,y preferiría no involucrarlos conmigo y aquella cosa.¿Qué querrá aquel tal Sonrisas?Millones de preguntas me bombardeaban la mente.

-Elena,¿te encuentras bien?luces pálida...-me dijo mi madre.Yo le contesté que no me pasaba nada,que estaba bien.De día todo transcurrió normal.Sonrisas volvió en la noche.Justo antes de acostarme,la puerta de mi armario se abrió de nuevo,y apareció esa cosa.

-¿Y bien?¿Ya te has decidido?-preguntó Sonrisas.Decidí aceptar la oferta que me propuso el día anterior,después de todo,si no aceptaba,moriría,asi que no tenía otra opción.

-¿Qué quieres que haga?-Le pregunté,con algo de temor.

-Tu primera tarea será algo sencilla: asesina a un mendigo.-Me contestó.Yo estaba perpleja,y un poco asustada.¿Tenía que matar a una persona inocente?Si me negaba,probablemente me mataría,y yo no deseaba precisamente eso...aunque pensándolo bien,ella no conocía de nada a ese mendigo,y si lo estaba pasando mal,lo mejor sería acabar con él.

-No te preocupes: tus padres y tu hermano estarán durmiendo ahora,y yo me ocuparé del cadáver.-dijo con su voz chillona.Acepté,aunque no quería ser una asesina,pero tampoco quería perder la vida.Me vestí con una sudadera negra,unos vaqueros oscuros y unas deportivas.Sonrisas me dio una máscara.Según él para que nadie me vea la cara.

-Elige el arma que quieras,pero tendrá que ser de esta casa.-Me dijo Sonrisas.Podría haber cogido un cuchillo de cocina,o la revolver de mi padre,que tenía siempre encima por trabajar de policía,pero había otra cosa que me llamaba la atención,un objeto que podría ser muy inusual para ser un arma: una aguja de cocer.Lo cogí,y Sonrisas me miró,ampliando mas su sonrisa que antes.Salimos de mi casa los dos con sigilo,y me llevó al lugar donde se encontraba en mendigo.Estaba bastante lejos de mi casa.Cuando llegamos,el mendigo estaba dormido.Sonrisas me miró,y supe lo que tenía que hacer.Con un movimiento rápido y fuerte,como si siempre hubiese estado haciendo esto,le degollé.Murió desangrándose.Sentí algo como miedo,horror...y alegría a la vez.No me gustaba...por lo de que sentía felicidad,era extraño...cuando estuve consciente de que Sonrisas se había comido la cara y las venas de aquel pobre hombre,me dijo que volviéramos a casa.Cuando volví,me puse el pijama y dejé la ropa escondida en el fondo de la cesta de ropa sucia,para que camuflara el olor a sangre.La aguja la escondí en el armario,en una caja que tenía en el fondo de éste,junto a la máscara.Aunque,cuando me fijé mejor,la máscara tenía un rostro inexpresivo,con solo tres orificios: la de los ojos y una en la boca,y la máscara era completamente blanca,aunque no le había dado mucha importancia cuando me la puse.Decidí ir a la cama y a dormir el resto de la noche,parecía que Sonrisas estaba satisfecho con lo que hice.
Todas las noches Sonrisas me ordenaba asesinar a alguien diferente,aunque cada vez me dejaba objetivos más difíciles de asesinar,por ejemplo: un borracho que andaba solo en la calle,algún vendedor de droga...lo que más me fue complicado de matar fue a un niño de once años,parecía que aquella vez los sentimientos casi me dominaban,pero al final le corté el cuello,como a los demás.Parecía que aquella cosa pretendía hacer que me desprendiese de mis sentimientos.
Cuando terminé mi trabajo,y llegué a mi casa,fui al baño a lavarme la cara.Sonrisas se limitó a ir hacia el armario.Cuando me eché el agua a la cara y cogí la toalla para secarme,miré al espejo y lo que ví en mi reflejo eran dos ojos rojos grotescos,casi salidos de sus cuencas.Me sequé la cara,y aquellos ojos rojos desaparecieron del espejo.¿Habrá sido mi imaginación?no estaba segura,después de todo,si Sonrisas era real,¿porqué esos ojos rojos deberían haber sido producto de mi cerebro?aunque tampoco pude descartar que estaba bastante cansada,y las salidas nocturnas con Sonrisas podría haber afectado a mi cerebro.Me fui a la cama sin pensarlo mas veces.
No quiero recordar esta parte.Las siguientes víctimas que debía de asesinar...eran mis padres y mi hermano.Estaba algo asustada,pero no lo suficiente como para negarme a hacer el trabajo.Acabé con mis padres fácilmente,mientras dormían,sin embargo,un pequeño grito salió de la boca de mi madre,lo que hizo que mi hermano menor se despertase.Él sería el siguiente.Me escondí en la oscuridad de un rincón de la habitación.Mi hermano entró en el cuarto,y notó los cadáveres de mis padres.No gritó,pero intentó correr.No quería matarle,a él no.Sin embargo,yo no controlaba mi cuerpo: era Sonrisas.Intentaba controlarlo,pero no podía.Porfín alcanzé a mi hermano menor,pero él me quitó la máscara,y me vió horrorizado.Fué rápido,no creo que sintió nada.Enseguida corrí al baño,temiéndome lo peor.Me miré al espejo,y pude ver que no era mi cara,la que se reflejaba en ella: era Sonrisas.Él rió en alto con su fuerte y aguda voz.No estaba mi cuello reflejado tampoco,y cuando me fijé bien,noté que los ojos rojos que había visto aquella vez,eran los de Sonrisas.Quise acabar con ello,así que me corté el cuello con mi propia aguja,y morí.Enseguida sentía como si me hubiese librado de un gran peso,y vi mi cuerpo tirado en en suelo.Decidí irme de aquel lugar,pero lo que vi a continuación me horrorizó: mi cuerpo se levantó del suelo,y con la cabeza de Sonrisas.Antes de irme,Sonrisas me dijo:

-Tranquila,después de que me ocupe de tu familia,iré a por ti.-Fui rápidamente a esconderme en el armario,y empezé a escribir en esta hoja.Me temo que pronto me encontrará,y acabará conmigo,devorando lo último que me queda: mi alma.
Tu,lector,te sugiero que huyas rápidamente de esta casa,aunque probablemente ya sea demasiado tarde.Nunca mires dentro del armario,y no te asustes si notas una aguja afilada en tu cuello o si una criatura grotesca sin cuello,con la cabeza formada por una bola de humo y una amplia sonrisa formada por millones de dientes humanos y animales te pide ser tu amigo.Morirás de todas formas.''

Bueno,en mi opinión,creo que ha quedado algo largo,pero espero que os resulte entretenida nwn.Espero que os gusten mis creepypastas y comenten,gracias ^^.

martes, 12 de marzo de 2013

Creepypasta: susurros

He estado escribiendo mi segunda creepypasta estos días XD.Esta tampoco es muy buena,pero bueh,seguiré practicando ewe.Disfrutenla ^^:

''Llevo mucho tiempo escondido aquí escondido,no se cuándo me encontrará esa...cosa.Empezaré contándolo todo desde el principio,desde que la empezé a ver: hace una semana me llegó un correo electrónico con unas fotos y sin título,y al parecer el autor había camuflado su nombre de usuario.Pensé que se trataba de un virus por e-mail o algo parecido,pero lo que realmente me intimidaron fueron las fotos.Eran unos dibujos de la criatura que en estos momentos anda buscándome,aunque parezca extraño e irreal,pero en este caso,ahora llego a creer cualquier cosa.No me dio mucha importancia,así que borré el e-mail,y ahora se que no debí haberlo abierto.La noche de aquel mismo día,empecé a escuchar una especie de susurros.Eran de una voz seca y aguda,y nada tranquilizadora,pero intenté ignorarlas y empezar a dormir,pensando que sólo eran productos de mi imaginación.
Al día siguiente,me desperté muy cansado,como si no hubiese dormido en toda la noche,pero tenía que ir a trabajar,así que me vestí rápidamente y cojí el coche para ir a trabajar.En la mitad del camino,empecé a oír esas voces de nuevo.Derrepente,me sentí somnoliento,y me dormí en el coche.

Hubo un accidente.

Me desperté en el hospital,aunque lo veía todo oscuro y borroso,y no me encontraba bien.Debí haberme roto algunos huesos,y estaba completamente vendado.No se a quién atropellé exactamente,así que se lo pregunté a la enfermera para poder disculparme cuando me recuperase.Cuando me respondió me quedé en shock: no podría disculparme.Resulta que esa persona había muerto,pero la enfermera me dijo algo que me dejó todavía más escalofriante.

Era mi novia.

Atropellé a mi novia.Me lo repetía una y otra vez.Estuve varios días en aquel hospital.Todas las noches escuchaba esos malditos susurros,los que hicieron que atropellase a mi novia.La echo de menos.Cuando me recuperé y regresé a mi casa,recibí una llamada telefónica.Era de mi jefe.

Me han despedido.

Todo eso ocurrió en menos de una semana.Me sentía destrozado: primero el e-mail,luego el accidente con mi novia,y ahora me despiden.Todo por culpa de ese e-mail.
Hasta ahora creía que las cadenas de e-mails sobre fantasmas y cosas así eran falsas,pero ahora estoy dudando sobre muchas cosas.Vuelvo a escuchar esos susurros.Esta vez son más fuertes.Por un lado sentía miedo,por otro lado sentía enojo.Quería acabar con esas voces.Derrepente,recibí un nuevo e-mail,otra vez sin un titulo ni remitente,con una imagen.Era una especie de círculo con una espiral y algunas rayas.Al eliminar ese mensaje,escuché unos pasos que se dirigían hacia la habitación en la que me encontraba.Me escondí en el armario,y abrí un poco la puerta.Lo que vi no fue agradable: era un monstruo negro,con una cola a rayas blancas y negras y una especie de pequeños tentáculos en el lugar donde deberían estar las orejas.Tenía una sonrisa macabra y aterradora,y donde debrían estar sus ojos,solo habían dos cuencas vacías.Ahora estoy escribiendo esto.
Me ha encontrado.Abre las puertas del armario lentamente mientras dice con su voz seca y aguda:

-NIGHTMARES BECOME REAL.''

Bueno,pues esta es mi segunda creepypasta,algo corta,como la anterior,pero ahora no estoy muy imaginativa XD.Espero que os gusten mis entradas y comenten,gracias ^^.

domingo, 3 de marzo de 2013

Creepypasta: Marka Nightmare

Bueno,aquí os dejaré mi primera creepypasta.No es muy buena,puesto que se trata de la primera que escribo,pero bueno,por algo se empieza XD.Y sin más dilación,os dejo con el relato ewe:

''¿Nunca os habéis preguntado dónde acaban las pesadillas cuando nos despertamos?¿Quién las maneja mientras estamos en ese estado de inconsciencia o quién las crea?Probablemente pensarás que es tu cerebro,sólo para sentirte más seguro,pero no es así.En realidad,hay alguien que las maneja,aunque no se la puede tratar de ''alguien'',puesto que nunca fue,no es y nunca será humana.Las personas pueden verla e imaginarla como quieran,pero su verdadero aspecto me lo muestra a mi,porque yo le di esa forma.Originalmente era solo un humo negro con una cara desagradable,y yo le creé una forma sólida,puesto que no quería ser más una consistencia etérea y sólo causar daños psicológicos a través de la mente,si no que también quería formar heridas físicas.Yo le creé esa forma,y la hice lo más espeluznante posible.Ella controla las pesadillas,y está formada por ellas,hasta de las mías.Ella conoce tus mayores miedos,y se alimenta de ellos.Ella es la causa por la cual te despiertas por las noches sudando y con temblores.Me ayuda cuando trabajo con los sujetos de mi proyecto FTN,aunque no puedo hablar de ese proyecto,pero ella les infunde el terror necesario para que pueda trabajar con ellos.No está sola,trabaja con otras criaturas que se parecen a ella,aunque no son pesadillas exactamente.¿Cómo nació ella?existe desde el principio de los tiempos,junto con muchas otras criaturas.Le gusta,sobretodo,asustar a los niños pequeños.Les tira de las bicicletas cuando intentan aprender a montar,hace que tengan miedo de lo que haya dentro del armario o lo que habite debajo de sus camas,haciéndoles creer que el montón de ropa sucia es un monstruo.Ella causa las más extravagantes ideas cuando miras a la persona a que odias,te susurra al oído de qué formas podrías suicidarte,y te incita a ello.Hace que todos se duerman y sueñen pesadillas allá por donde pasa.Tiene la piel oscura,pero no con un color como los seres humanos,si no de un negro grisáceo.No tiene ojos,y las cuencas en donde deberían estar sólo hay un vacío completamente negro.No tiene orejas,y en lugar de ellas,hay 3 pequeños tentáculos con rayas negras y blancas,pero puede oír perfectamente.Tiene una sonrisa grotesca y muy larga,llena de afilados colmillos.Camina un poco agachada,y sus piernas son como las de los animales,ya sabéis:en vez de tener las rodillas hacia delante las tiene hacia atrás.Tiene cinco afiladas garras en la mano,con unas uñas cortantes y gris blanquecinas.Mide 2 metros,y sus colmillos 9 centímetros.Tiene una cola con rayas negras y blancas,que puede alargar infinitamente,como su lengua,que también es negra y blanca.Tiene una boca en el estómago con una forma ovalada,que tiene dientes como sierras alrededor e infinitos tentáculos como lenguas.Cuando esa ''boca'' se traga a una persona,simplemente esa persona es llevada a otra dimensión,se convierte en otro ser como ella o sencillamente se convierte en una pesadilla.Su voz es un poco aguda y muy seca,casi como un susurro.Sus piés sólo tienen cuatro dedos con unas uñas afiladas,como las de las manos.¿Está emparentada con ''El guardián de los sueños''?No se conocen en persona,y ella no quiere conocerle,pero sabe quien es.Mucha gente a muerto a causa de ella cuando se les aparece.Probablemente te estarás preguntando su nombre,y te lo diré.Su nombre es Marka Nightmare.''
Bueno,pues esta es mi primera creepypasta,seguiré escribiendo más de ellas más adelante.Espero que os gusten mis dibujos y comenten,gracias ^^.

P.D.:Os dejaré algunas imagenes de Marka y las demás ewe: